Como la vida misma

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Bueno hijo, los dos conocemos tu ilusión, queremos que todo salga bien y que consigas tus sueños, pero esta vida me enseñó que no todo es de color rosa. Llegás con muy buenas notas a la universidad y seguramente las mantengas hasta el final. Ellos te enseñarán todo lo que necesites para ser un gran profesional, pero no te darán la chispa que necesitás para triunfar, eso depende de vos.

 

 

Todo empezó cuando conocí a tu mamá, allá por el 14, el mundial, como festejamos con el abuelo…Me acuerdo que ese año empecé a planteármelo todo desde otra perspectiva, me abrieron los ojos. Básicamente me contaron tres historias que atendían a un análisis de un tal Michel Bauwens y me gustaría que la moraleja, forme parte de vos para el resto de tu vida.

 

Imaginate que te comprás un juego de esos que te gustan, y tenés tres niveles. El primer nivel te lo pasas, es sencillo, le ponés ganas porque te encanta y sacás la puntuación máxima. El segundo nivel ya se complica, hay que estar más concentrado pero como sos muy hábil en el juego, demostrás que lo podés superar. Pero ahora llega el tercer nivel, mucho más difícil, lo das todo de vos, te esforzás pero no lográs pasarlo llegado al punto en el que decidís abandonar, y el juego queda ahí en tu habitación, acumulando polvo.

 

 

Después de mucho tiempo, estas en casa con algunos amigos tuyos y deciden recordar viejos tiempos jugando a esa consola que tantos ratos felices les hacía pasar, y se ponen a desafiar al juego que muchos años atrás habías abandonado, al igual que tus amigos.

 

 

Se pasan el primer y segundo nivel de una manera muy rápida y simple y cuando llegan al tercero recordás lo difícil que había sido, tanto que decidiste abandonarlo. Sin embargo esta vez es diferente, tus amigos te animan a enfrentarlo y entre todos consiguen plantarle cara y pasárselo con gran éxito.

 

 

Es en ese momento cuando te das cuenta de que había una forma de pasárselo, no consistía en ser el primero en pasárselo sino en descubrir como hacerlo. De un golpe ves la realidad con otros ojos, sos consciente de que si te lo hubieses pasado lo podrías haber disfrutado más y eso te hubiese animado a ponerte a prueba y apuntar más alto.

 

 

Puede parecerte un ejemplo un poco cursi pero es la vida misma, mirá tu mamá por ejemplo, ella cumplió sus propósitos, terminó la carrera y no encontraba trabajo, a pesar de ello siempre mantuvo un trato muy cordial con la gente, ayudó a quienes lo necesitaban y tarde o temprano le devolvían el favor, ella es muy capaz de enfrentar los problemas por si sola, pero sabe que ayudándonos mutuamente todo es más fácil, ya que cada uno aporta lo mejor de sí.

 

 

Es así como pudimos formar este estudio pensando en que algún día llevaríamos a nuestro hijo a la mejor universidad del país.

 

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