Nombre

Estándar

Cuando aparece una novedad, es probable que se desencadene un sentimiento de atracción, y al mismo tiempo, un sentimiento de rechazo (Josep Burcet LLampayas, 2003), este suceso es fruto de lo que se percibe de esa novedad, y al mismo tiempo lo que destaca de esta.

Por un lado se desarrolla un nombre generado por la novedad del lugar. Ante esa situación en la que se empiezan a generar aceptaciones y rechazos hacia lo construido surgen nombres sociales, por ejemplo “la calle de las setas” en Alicante.

En el mundo del marketing también encontramos formas de llamar a un producto y que este se identifique a través de pautas como  la identificación respecto a los otros productos, la brevedad de su nombre, que su nombre sea apropiado para el tipo de empresa y mercado, que sea fácil de leer y agradable al mismo tiempo (Marty Neumeier, 2003:99).

Lo que diferenciaría a la vivienda de María Langarita de las marcas comerciales es su singularidad ya que no hay dos iguales, se tiene que conseguir un nombre de icono.

En el proceso de encontrar un nombre se van hilando estas dos ideas, por un lado se lo llama por lo que los ciudadanos verían de él,  como lo experimentan y a raíz de esas actividades, experiencias y/o vivencias  se conforma el nombre, siempre con la intención de crear un icono.

Se parte de diferentes etiquetas que describen  el proyecto, entre las cuales encontramos su localización (Gran Via, metro, Madrid, Callao), sus actividades tales como el café, la lectura o socializarse, o su temática del tiempo como moneda de pago. Estas son etiquetas que se plantean en el proyecto con la intención de que sean experimentadas por los usuarios.

A partir de estas etiquetas aparecieron otras etiquetas derivadas (café: cafetería, cafetera, cafeína…) siguiendo la metodología del brainstorming y aparecieron palabras sinónimas y/o asociadas a estas, generando una visión más abstracta del proyecto pero que lo resumían con más fuerza.

Es así como se llega al nombre  buscado: Interfaz. Se podría haber elegido otro nombre como café lectura o cafeómetro pero eran nombres demasiado precipitados o comerciales que no explicaban la verdadera esencia del proyecto.

Se eligió esta palabra porque con tres sílabas se hace referencia a la temática del proyecto.  Una interfaz es una zona de comunicación, una acción de un sistema sobre otro, un intervalo de tiempo. En la vivienda de María se proyectan espacios de relación entre usuarios, se captan las multitudes y se les da un servicio en el que la moneda de cambio es el tiempo; por tanto la relación entre la casa de María y el proyecto son evidentes.

 

Josep Burcet LLampayas, 2003. El Agujero Blanco. Ingeniería de intangibles

Marty Neumeier, 2003. The Brand Gap. Neutron LLC